Esta semana se está celebrando en el mundo entero la Semana Internacional del Desarme, instaurada por la ONU en el año 1978, en el marco de la Conferencia anual en favor del desarme.
Hoy, contemplamos impotentes que muchos gobiernos siguen justificando la carrera armamentista como supuesto mecanismo de autodeterminación. Mientras tanto, las políticas públicas dirigidas a construir un ambiente armónico, justo, respetuoso y tolerante, se nos muestran como ineficaces y son altamente cuestionadas. Las estadísticas de violencia urbana en los países de América Latina, son aterradoras: en Brasil, el 57% de las armas en manos de la población civil son ilegales. Ese porcentaje se repite espantosamente en todos los países. Esto demuestra que la situación no es muy halagadora, si nos proyectamos en lo que indica Jorge Ramirez de la Universidad Nacional de Colombia, “Un juguete bélico es tan solo un juguete, y solo tendrá un significado sano en un lugar cálido, comunicativo y afectuoso. Si este símbolo se mueve en un ambiente conflictivo se convierte en violencia”; es allí donde debemos reflexionar, ya que la realidad de la sociedad en la que vivimos, sometida cotidianamente a discursos agresivos, a actitudes de dominación por el espacio de poder, donde se exacerban las diferencias antes que los puntos de encuentros, el clima de confrontación es propicio para favorecer la agresividad.
Las armas no se justifican en el mundo civil pero con la excusa de la gran inseguridad reinante, cada quién busca defenderse como puede. Se activa una espiral perversa que lucha por seguir creciendo. En este proceso, la ciudad va perdiendo el rostro de los espacios amables, que propician los encuentros respetuosos, donde podemos encontrarnos con nuestros pares y no temerles.
Estimamos que la reflexión puede ser motivada desde la acción de los gestos sencillos pero contundentes, donde la ciudadanía tiene la posibilidad de incidir positivamente en nuestros gobernantes para la formulación de políticas públicas más acordes con la necesidad de crecer armoniosamente, antes que conflictivamente.
Por ello, el Comité de Usuarios de la Plaza Los Palos Grandes ha querido estimulaar una jornada de reflexión sobre este tema, en la cual como gesto, sean cambiadas las “armas” por los juegos, por las risas y por el encuentro sano entre personas que se respetan.
Este sábado 30 de octubre de 2010, nuestra plaza recibirá a todos los que queramos unirnos a la petición internacional de que nuestros gobiernos no sigan alimentando las carreras armamentistas que ponen en riesgo nuestra convivencia. Nuestro respaldo a la posibilidad de fortalecer el civilismo, la paz y la no violencia. Ven a construir tu papagayo, eleva a los cielos tus sueños y risas